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Medios de Comunicación
El Hormiguero continúa su política de difamación | El Hormiguero continúa su política de difamación |
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| lunes, 02 de marzo de 2009 | |
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En aquel programa hubo por lo menos dos alusiones a la fe con el mismo fin: burlarse de ella, vejarla, menospreciarla. En primer lugar, hubo un gag en el que Mariano Rajoy hacía de Jesucristo en la Última Cena y utilizaba la palabra "Hostia" en tono despectivo y burlesco mientras tiraba el pan de la Sagrada Cena (la Hostia) a la cara de sus discípulos. Ya suelen utilizar excesivamente la expresión de forma grosera habitualmente, quizás porque se les escape, por no tener cuidado (¡para qué van a tener cuidado con algo que detestan!); pero esta vez no fue algo espontáneo sino planificado.En segundo lugar, la invitada, Martina Klein, utilizó algunos segundos del programa para hacer un alegato contra "la construcción del Vaticano en Madrid" (???). Yo pensaba que este programa era de ocio y entretenimiento y veo que es de propaganda de ciertas ideas, además de forma sectaria, sin previo aviso y sin derecho a réplica.Lamentamos que este espacio de humor se utilice como plataforma para banalizar la fe, despreciar los sentimientos religiosos de tantos españoles y humillar a los que profesamos tales creencias.Lamentamos que esto se haga con demasiada frecuencia, pues indica que no es algo accidental sino que es parte del espectáculo. Quizás no sean conscientes de que con este tipo de actuaciones están creando un clima de odio a la fe que, auqnue pensábamos había quedado atrás en la Historia, parece que vuelve con renovada fuerza, con las terribles consecuencias que ya conocemos. No hay más que ver cómo jaleaban hace un año a Alberto Sanjuan cuando recogió el Goya y pidió la disolución de la Conferencia Episcopal.Exigimos que pidan perdón y que se comprometan a no menospreciar la fe de millones de españoles. |
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El amplio juego del principio de la tolerancia en el ámbito de la libertad de expresión no significa que haya de otorgarse cobertura a las expresiones injuriosas o insultantes que constituyen una mera exteriorización de sentimientos personales que son ajenos a la finalidad de contribuir a la formación de una opinión pública libre y responsable o a la construcción de un debate racional capaz de favorecer el progreso del género humano. |
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