Skip to content

Inicio Oadir

Narrow screen resolution Wide screen resolution Auto adjust screen size Increase font size Decrease font size Default font size default color brick color green color
Usted está aquí:HOME
¿Un minivaticano? PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 04 de marzo de 2009

Según “informa” Jesús Bastante en el diario “Público”,  “Rouco construirá en Madrid su minivaticano” (28/02/2009), asunto sobre el que vuelve Javier Salas en “Los vecinos se movilizan contra el minivaticano” (04/03/2009). Y yo me pregunto, ¿qué es eso del minivaticano? Pues ni más ni menos que uno de esos eslóganes progres anticlericales que, por desgracia, comienza a calar. Aunque sean falsos. Aunque estén vacíos de contenido. Pero calan. Ya lo dijo Goebbels: “Una mentira dicha mil veces, se convierte en verdad absoluta”.

Y esta gente del Grupo Prisa (Cuatro, El País, Cadena SER,…) y de Mediapro (La Sexta y Público, la productora del premiadísimo film “Camino”, por cierto cofinanciado con dinero de todos los españoles por el Ministerio de Cultura y por el ICO) son expertos en hacer “verdad” lo que no lo es.

 

¿Qué es el Vaticano? Es una colina de la ciudad de Roma sobre la que se asienta el microestado de la Ciudad del Vaticano. ¿Es eso lo que quiere hacer el cardenal Rouco en Madrid? ¿Quiere construir un microestado separado de España? Lo dudo mucho. Lo que quiere es construir una “Casa de la Iglesia”, una Biblioteca dependiente del Seminario y un párking para estas instalaciones. ¡Menudo crimen! Utilizar un espacio público para fines sociales. De aquí a la cárcel o a la hoguera; por lo menos la hoguera mediática ya la han encendido los citados grupos.Y encima, los que más se quejan son grupos que se dicen defensores de una Europa laica, cuando lo que en realidad defienden es el odio exacerbado a lo religioso, y especialmente a la Iglesia Católica.

No defienden la separación Iglesia-Estado sino la aniquilación de la Iglesia, su desplazamiento de la vía pública y su reducción a la conciencia individual… si acaso, que eso también es peligroso.En sus artículos citan como argumento de autoridad al “teólogo Juan José Tamayo”, como si lo que dijera este señor tuviera peso realmente. ¿Qué peso puede tener lo que diga un teólogo que ha dejado de lado a Dios y se ha inventado un dios a su medida?Dice Antonio Avendaño en su “Punto de vista” que “Lo normal en un Estado laico de verdad es que si a un alcalde se le ocurre obsequiar a una confesión religiosa con 250.000 metros de terrenos públicos, se monte una escandalera de la de Dios es Cristo”. ¡Hala! ¡Venga metros cuadrados! Ya puestos sustituyamos metros por kilómetros ya si la cosa nos queda más exagerada y puede que movilice a más personas ante “tamaña injusticia” o “tamaño privilegio”.

Y lo peor es que aún no han entendido qué sifgnifica ni aconfesionalidad (que es el régimen que regula las relaciones Iglesia-Estado según la Constitución Española de 1978), ni laicidad, que es un concepto muy diferente del laicismo agresivo que abanderan. Estas afirmaciones se agravan más cuando miramos la realidad de Madrid y vemos que quien está saliendo en auxilio de los pobres, parados, marginados, etc no son ni Europa Laica, ni Cives, ni la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores, ni la Plataforma vecinal (Asociación de Amigos del Parque de la Cornisa y Vistillas), ni Tamayo… sino la Archidiócesis de Madrid, con Rouco a la cabeza.Esperemos que sus “manifestaciones pacíficas” no acaben con pedradas a las iglesias, cristales rotos, o templos chamuscados. Y aún así los defensores del laicismo lo encubrirían, explicarían y apoyarían.

Antonio Alonso Marcos

Presidente del Observatorio Antidifamación Religiosa

www.oadir.org

 
< Anterior   Siguiente >

Destacamos

El hiriente catálogo pornográfico de Extremadura, el vídeo promocional blasfemo del Getafe C.F. o la exposición obscena de Ibiza son algunas muestras de que en los últimos años se ha incrementado en España la cantidad y la intensidad de ataques a las creencias religiosas de los católicos, con el fin de cometer escarnio en los términos contemplados en el art. 525 de nuestro Código Penal. Esto debe llevarnos a una reflexión de por qué se hace, de dónde viene ese odio visceral a lo que huela a católico.

 

Leer más...