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¿Por qué se alegran los de Juventudes Socialistas? PDF Imprimir E-Mail
jueves, 05 de noviembre de 2009

El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, en una Sentencia más politiquera que con fundamento jurídico, al menos lo que conocemos de ella.

Resumiendo: este Tribunal admitió a trámite la denuncia de una señora de origen finlandés contra el Estado italiano, el denominado caso Lautsi vs. Italia. ¿Qué le molestaba a esta señora? ¿Cuál es el motivo de su desazón? ¿Qué derecho le habían lesionado de tal manera que llevó su lucha hasta Estrasburgo, legítimamente por cierto? Lo que le molestaba era que a su hijo le obligaban a presenciar el (lo que sigue léase en tono irónico y sarcástico) "terrible espectáculo" de un crucifijo en las aulas de un centro público de enseñanza. ¡Tamaña ofensa! ¡Qué barbaridad! ¡Mira que obligar a un niño a ver eso! ¡Puaj! ¡Qué asco! ¡Qué abominación! Es como si te echaran ácido sulfúrico a la cara cada día.

Por eso están alegres los de las Juventudes Socialistas de España, porque esa es su manera de ver el crucifijo.

 

Los razonamientos por los que denunciamos este hecho como ataque de cristofobia por parte de la institución europea son los mismos que ya señalamos hace un año con ocasión de la sentencia de retirada de crucifijos del colegio Macías Picavea de Valladolid.

Ambas sentencias parten de la base de que es un símbolo ofensivo, asignándole una serie de contravalores, o valores negativos, contra los que la sociedad moderna debe luchar.

Desde nuestro punto de vista, la presencia de crucifijos en espacios públicos no puede resultar ofensiva para nadie, salvo para aquellos que profesan un odio feroz a la religión en general y a la Iglesia en particular.

El crucifijo es más que un símbolo religioso. Es la constatación y el recuerdo de que la civilización europea hunde sus raíces no sólo en Grecia y Roma y en la Ilustración sino que además se nutre del cristianismo. Negar esto es negar la propia realidad. 

Claro que esto es lógico si lo que se quiere hacer es construir un hombre nuevo, una sociedad nueva,... y no simplemente resolver los problemas de la ciudadanía. Recordamos aquí que los proyectos del siglo XX que tuvieron tal objetivo y que emplearon el medio de apartar al hombre de la religión y de sus raíces culturales y espirituales acabaron como acabaron: en genocidio.

 
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Destacamos

El hiriente catálogo pornográfico de Extremadura, el vídeo promocional blasfemo del Getafe C.F. o la exposición obscena de Ibiza son algunas muestras de que en los últimos años se ha incrementado en España la cantidad y la intensidad de ataques a las creencias religiosas de los católicos, con el fin de cometer escarnio en los términos contemplados en el art. 525 de nuestro Código Penal. Esto debe llevarnos a una reflexión de por qué se hace, de dónde viene ese odio visceral a lo que huela a católico.

 

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