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Como prometimos, vamos a ir traduciendo poco a poco algunas de las intervenciones en este debate tan interesante.
El primer lugar le corresponde a Mario Borghezio, el autor de una pregunta por la que se pide a la Cámara rechazar la polémica Sentencia de Estrasburgo sobre la retirada de crucifijos.
Mario Borghezio, Autor. − Señora Presidenta, honorables colegas, la posición del grupo que represento, el EFD, es muy clara: se pide con esta pregunta oral a la Comisión que impugne la actuación del Tribunal de Estrasburgo que, deseo subrayar, no es una institución de la UE, contra la presencia del crucifijo en las aulas escolares.Esta decisión, deseo decirlo con extrema claridad, constituye para nosotros una violación inaceptable del principio de subsidiariedad, que es fundamento de la UE, y también garantía de los derechos de los pueblos y de los Estados miembro. No sería imaginable una UE tal y como nosotros la entendemos y sostenemos sin el apoyo y el fundamento del principio de subsidiariedad.Querría partir de una consideración de carácter general: es evidente que quitar -partimos del mérito de esta sentencia- algo o alguien que estaba ya no puede ser considerado por nadie un acto de democracia y libertad, como alguno ha sostenido, sino que sería más bien un acto de limpieza del pensamiento, un acto antidemocrático.Si sobre una pared de una escuela hay un crucifijo y este es quitado, aquella no es una pared laica, sino una pared vacía, donde el vacío viene elegido como símbolo confesional, una operación educativa en sentido negativo, la peor inimaginable y puede ser considerado como uno de tantos signos del suicidio cultural y espiritual de Occidente.La Sentencia del Tribunal de Estrasburgo presupone un concepto de libertad religiosa que, si fuera llevado a sus últimas consecuencias, llevaría a garantizar, a tener que obligar en un sentido de predominio sobre cada ciudadano a vivir en un ambiente conforme a su credo. No creo que esta sea la libertad religiosa: en este modo se distorsiona el verdadero contenido de la libertad religiosa, estamos frente a un derecho negativo, el derecho más bien de ser inmunes de la obligación de comportamientos de tipo religioso.Es necesario darse cuenta bien cuando se habla de libertad religiosa, no se habla nunca de algo impreciso. Aquí nos encontramos sobre un plano completamente diverso: la exposición del crucifijo no es en nuestra cultura sólo un acto de fe, es algo mucho más importante, es universal. El símbolo de la cruz, el simbolismo de la cruz, tiene una carga de mensaje universal, entre otros un mensaje de paz, de fraternidad, como nos ha enseñado, por citar sólo un nombre, un gran metafísico como René Guénon. Desde el punto de vista de la tradición de estos grandes maestros de la cultura tradicional está clarísimo este valor, pero en contraposición, es asimismo claro que estamos frente, con esta sentencia, a un intento de imponer concepciones antitradicionales que empujan a una uniformidad del pensamiento, hay algo que contradice el verdadero espíritu de la UE, y esto es lo increíble.Existe la intención casi de quitar a nuestros pueblos de todo reclamo a los valores y a los símbolos que expresan verticalidad, espiritualidad, más allá del hecho histórico, de la unión a una confesión religiosa específica, se trata de un símbolo universal, repito.La UE, al contrario, debe salvaguardar el derecho de los pueblos a preservar el uso de los símbolos, comenzando por el de la cruz. Europa debe tener el coraje de asumir, sobre estos temas de fondo, un perspectiva metahistórica, recuperar el propio papel de cuna y de centro, también espiritual. Que restituya a los pueblos europeos la libertad de conservar y venerar los propios símbolos identitarios conforme a un principio cardinal de la arquitectura jurídico-política de la UE, el principio de subsidiariedad.Toda la cuestión viene a parar sobre este aspecto, sobre el carácter fundamental del principio de subsidiariedad.Concluyo: esta cuestión nos permite reflexionar y debatir sobre un tema central: ¿qué es para esta Europa la libertad religiosa? Y bien, yo siento afirmar que es precisamente el pronunciamiento del Tribunal de Estrasburgo el que pisotea el derecho fundamental a la libertad religiosa, si quiere impedir a un pueblo como el nuestro conservar y mantener el símbolo de la cruz en las aulas escolares como reclamo irrenunciable a las propias raíces cristianas. |