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Mensaje de los Obispos cristianos de Irak al gobierno PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 24 de febrero de 2010

“¿La sangre de los cristianos ha sido derramada impunemente?"

Esta es la pregunta que se hacen los obispos de Mosul (Irak) por el hecho de sufrir persecución religiosa, por el hecho de verse instigados por sus conciudadnaos. ¡Ojo! No por las tropas extranjeras, sino por sus propios compatriotas.

Ese es el drama de los cristianos en Irak: odiados por los suyos, porque ellos no les consideran auténticos irakíes.

 

 

Así lo recoge FIDES.

Mosul (Agencia Fides) – “Las autoridades tienen que asumir plenamente la responsabilidad de salvaguardar la presencia cristiana en Mosul. Es necesario una intervención internacional que obligue al gobierno central y al local a actuar inmediatamente”, son las declaraciones a la Agencia Fides de S.E.R. Mons. Georges Casmoussa, Arzobispo Siro-católico de Mosul, mientras que en la ciudad no parece calmarse la ola de secuestros y asesinatos de cristianos. Hace dos días la última víctima, la quinta en una semana: Adnan al Dahan, un cristiano ortodoxo de 57 años que había sido raptado la semana pasada, fue encontrado asesinado.
Es por eso que los Obispos cristianos de Mosul le han escrito y entregado al gobierno local una exhortación con palabras muy claras. Mons. Casmoussa ilustró a la Agencia Fides los contendidos de dicho mensaje firmado por Mons. Gregorios Saliba, Arzobispo Siro-ortodoxo, por Mons. Georges Casmoussa, y por Mons. Emile Nona, Arzobispo Caldeó-católico.
El mensaje denuncia la violencia contra “nuestros hijos cristianos en la ciudad de Mosul”, con el asesinato de personas pacíficas e inocentes, evidenciado “un plan premeditado para presionar a las Iglesias cristianas, para poder llevar adelante una cierta agenda”. Todos los esfuerzos de los líderes religiosos de la ciudad, cristianos y musulmanes, no han podido parar la violencia contra los fieles de Cristo, afirma el texto: “Estos continuos actos nos llevan a pensar que no somos deseados en esta ciudad, que es nuestra patria”.
Los Obispos recuerdan que “los cristianos han participado directamente y con gran eficacia en la edificación de la civilización en Mosul”, en la ciudad y en toda la región, ofreciendo un fecundo aporte al arte, a la cultura, al pensamiento y a la creatividad, además de la economía y la sociedad. Son reconocidos por todos como “elementos pacíficos y constructivos de la sociedad”, y se preguntan “¿Es de esta manera que somos recompensados? ¿Con la expulsión de nuestra ciudad, con la marginación de la vida pública, botándonos de nuestra tierra?”.
El texto continúa: “¿La sangre de nuestros hijos, que son hijos de Irak, la sangre de nuestros Obispos y sacerdotes continuará a ser derramada impunemente, sin que nadie busque a los asesinos? ¿El Estado permanecerá indiferente?”.
“Es por eso –escriben los Obispos– que le pedimos al gobierno de Mosul y al gobierno central en Baghdad que asuman plenamente su responsabilidad de trabajar por la seguridad de los ciudadanos, especialmente por los fieles de las minorías cristianas, que son los más vulnerables y los más pacíficos entre los pacíficos”.
El mensaje concluye: “Exigimos que los hombres del gobierno le den prioridad al respeto de la ley y del estado, tutelen la seguridad y la confianza de los ciudadanos”. “Le pedimos a los gobernantes de no desperdicien sus fuerzas luchando entre ellos por el poder y la hegemonía”, sino más bien que “persigan las acciones criminales para que sean llevados ante la justicia los ejecutores y los mandantes” de la violencia.

 
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